Beber refrescos diariamente modifica tu intestino y favorece la absorción excesiva de azúcar en el cuerpo, según la ciencia
Una reciente investigación muestra que el consumo habitual de bebidas azucaradas altera la absorción intestinal, desencadena resistencia a la insulina y daña las mitocondrias del hígado y los músculos. El intestino se convierte en el motor oculto de estas alteraciones metabólicas.
