Harpagun, un shooter-smasher de ciencia ficción, llega a PS VR2 el 10 de abril

¿Qué hay que tener? ¿Cuál es la fórmula, el ingrediente secreto, para hacer que un juego de RV llene a los jugadores de pura emoción y adrenalina? ¿Cómo podemos hacer que sonrían y suelten un «guau» después de quitarse las gafas? Para nosotros, los desarrolladores de Something Random que hemos creado Harpagun, todo se reduce […]

Abr 3, 2025 - 20:11
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Harpagun, un shooter-smasher de ciencia ficción, llega a PS VR2 el 10 de abril

¿Qué hay que tener? ¿Cuál es la fórmula, el ingrediente secreto, para hacer que un juego de RV llene a los jugadores de pura emoción y adrenalina? ¿Cómo podemos hacer que sonrían y suelten un «guau» después de quitarse las gafas? Para nosotros, los desarrolladores de Something Random que hemos creado Harpagun, todo se reduce a una sencilla serie de elementos. Veamos cómo empezamos.

Harpagun, un shooter-smasher de ciencia ficción, llega a PS VR2 el 10 de abril

Darle importancia al movimiento: velocidad, control e inmersión

Los juegos de acción giran en torno al movimiento. Un problema casi solucionado en los juegos para pantallas planas, pero aún peliagudo para la RV. Algunas formas de locomoción permiten moverse con precisión, pero son bastante lentas y les cuesta reaccionar. Otras nos permiten ir enfocando en distintos elementos de los entornos, pero pueden resultar algo incómodas, con lo que o se nos limita bastante o se nos saca de la ilusión de estar dentro del juego.

En Harpagun necesitábamos un sistema con una serie de objetivos claros: comodidad, simplicidad, reacción, velocidad e inmersión. En un juego de arcade de verdad, los jugadores tienen que saber reaccionar en un abrir y cerrar de ojos, centrarse en lo importante de inmediato y cambiar su posición para evitar los peligros o apuntar mejor al enemigo.

Conseguimos lograr los objetivos con nuestro sistema de “torre y anclaje”. Los jugadores pueden moverse entre distintos conjuntos de puntos con los ojos anclados en puntos de interés como el camino que seguir o el centro de una zona de combate. El movimiento es fluido, pero lo bastante rápido para resultar cómodo al tiempo que otorga un control total del campo de batalla.

Coger, aplastar y tirar: el poder del rayo magnético

Lo primero que quiere hacer todo el mundo en RV es coger algo y lanzarlo. Por desgracia, para ello el jugador tiene que acercarse mucho al objeto, lo que puede resultar engorroso y arruinar la ilusión de estar dentro del juego por las limitaciones del medio (la masa de los objetos, la presión en las manos, etc.). Pero queremos hacerlo. Necesitamos esa interacción con el mundo y los enemigos: para eso sirve la RV. Así pues, ¿cómo tener lo mejor de los dos mundos? Utilizando un rayo magnético, por supuesto. (En el mundo de la RV, no en el real, claro).

Coger objetos desde la distancia es algo ya habitual en RV, así que el desafío consistía en hacerlo lo más jugoso y esencial posible para el juego. Podréis usar el rayo contra los enemigos y cada uno reaccionará de una manera distinta. A algunos los aplastará contra el suelo y con otros revelará sus puntos débiles o se llevará partes de sus cuerpos. El rayo también puede coger proyectiles, mover elementos del entorno, desde pequeños botes de hojalata hasta neveras y tractores grandes. Y, claro, podréis usar todos esos objetos para aplastar a más enemigos.

Añadirle jugosidad: impacto, caos y una banda sonora que lo rompe

No sería muy divertido si os fijárais en la zona que os rodea y lo que hubiera fueran cajas grises que aplastar en sitios grises, ¿verdad? Se necesita juice (o «jugo»), mucho. Animaciones con personalidad y razón de ser. Reacciones ante golpes con las que notéis el impacto y la potencia de las armas. Salpicaduras y explosiones que os indiquen que un enemigo ha quedado hecho puré bajo una torreta centinela que ha caído. Y, luego, añadimos el sonido y la música. Un chillido propiamente dicho cuando un alien se os plante en toda la cara, seguido de un ruido sordo cuando le lancéis un televisor y un «plaf» cuando, bueno, sus restos aplastados salpiquen por todas partes. En cuanto a la música, para Harpagun nos decidimos por una mezcla de marchas militares, jazz, ritmos balcánicos y un poco de folk eslavo. ¡Esperad, no cerréis la página que os prometo que todo funciona: la banda sonora lo rompe!

Un universo estrafalario que descubrir

Luego hay dos elementos importantes para la experiencia: un «¿qué?» y un «¿dónde?». Si queríamos que los jugadores siguieran jugando tras los primeros minutos, teníamos que darles un motivo. Sitios que descubrir, gente a la que conocer, misiones que completar. Pero sin pasarse, ya que eso no encajaría con un juego de acción. ¿Quién quiere leer un montón de información sobre la historia habiendo enemigos por machacar? A lo mejor nos interesa simplificarlo, como, por ejemplo, poner: un equipo de chatarreros del espacio quiere sacar todos los recursos naturales de un planeta abandonado, pero pierde contacto con un miembro de su expedición y envía a un miembro de la tripulación al planeta para buscarlo. Bastante básico, ¿no?

Ahora, añadamos criaturas alienígenas con forma de setas y plantas, retro-futurismo eslavo, humor ácido, una tripulación incompetente que «ayuda» al protagonista, un poco de actitud «viva la vida» ¡y ya lo tenemos! Un mundo lleno de personajes peculiares y lugares coloridos listo y a la espera de que ser descubierto. ¡Smacznego!

Mezclarlo bien y servirlo: ¡Smacznego

Bastante fácil, ¿no? Solo hay que seguir esos pasos durante tres años trabajando duro y poniendo esfuerzo y amor en lo que hacemos. Y, entonces, con suerte acabaremos teniendo un juego de acción que les guste a los entusiastas de la RV y que al que le cojan tanto cariño como el que le tenemos nosotros.

Y resulta que nosotros hemos hecho algo así: se llama Harpagun y podréis jugarlo muy pronto cuando se lance el 10 de abril en PlayStation VR2. Probadlo y decidnos si alguna de nuestras teorías se cumplen. ¡Nos vemos pronto, chatarreros del espacio!