Uno de los astronautas de la nave Starliner ha revelado que Houston se saltó el reglamento para salvarlos: "son héroes"
Los astronautas de la NASA Butch Wilmore y Suni Williams están ya en casa después de nueve meses de misión extendida en la Estación Espacial Internacional. Aunque han evitado participar en las controversias políticas que rodean su caso, Wilmore tuvo una entrevista reveladora con Ars Technica en la que explica que el fallo de la nave Starliner fue más tenso de lo que nos habían contado. Los retrasos previos al lanzamiento. Todo estaba listo para lanzar la nave Starliner a principios de mayo. Butch y Suni habían empezado su cuarentena, una práctica habitual para reducir el riesgo de contagiar un virus o una enfermedad infecciosa a otros tripulantes de la Estación Espacial Internacional. En Xataka Los astronautas "varados" en el espacio se despiden de la ISS con un giro de guion: respaldando la versión de Elon Musk Sin embargo, un problema con una válvula en la etapa Centaur del cohete Atlas V y una fuga de helio en la propia Starliner retrasaron el lanzamiento durante semanas. Butch Wilmore, piloto de la nave, pidió a la NASA regresar a Houston para seguir practicando en el simulador, porque sentía que sus conocimientos ya no estaban frescos. Finalmente, despegaron el 5 de junio de 2024. Frío a bordo de la nave. El lanzamiento de la Starliner fue suave y muy preciso. Incluso más de lo que los astronautas esperaban, ya que no requirió de las típicas correcciones de trayectoria que habían visto en el simulador o en experiencias previas como astronautas de la NASA. Butch y Suni sintieron, en cambio, algo para lo que el simulador no los había preparado: una cabina demasiado fría. Diseñada para llevar cuatro astronautas (o hasta siete tripulantes en misiones ajenas a la NASA), la temperatura a bordo de la Starliner, con solo dos habitantes en esta primera misión de prueba, cayó por debajo de los 10 ºC, recuerda Wilmore. Ambos pasaron frío y terminaron durmiendo con sus trajes espaciales para calentarse un poco. Empiezan a perder propulsores. Los problemas que marcarían el destino de la misión comenzaron al segundo día. Mientras se acercaba de forma autónoma a la Estación Espacial Internacional, la Starliner empezó a perder propulsores. La nave de Boeing tiene 28 propulsores de control a reacción para maniobrar en órbita. Orientados hacia atrás, hacia adelante y en tres direcciones radiales, controlan su posición y orientación tanto para acoplarse de forma segura a un puerto de la ISS como para desorbitar, a su regreso, hacia el lugar de aterrizaje. Una tensa aproximación a la ISS. Hubo algunos problemas con el rendimiento de los propulsores durante una prueba sin tripulación en mayo de 2022, y a Butch Wilmore le preocupaba que pudieran reaparecer. Fue justo lo que pasó. En su aproximación final a la ISS, la nave perdió dos propulsores y Butch tuvo que tomar el control manual para mantener su trayectoria. La cosa no acabaría ahí. Con Wilmore a los mandos, la nave perdió un tercer propulsor y poco después el cuarto. En ese momento dejaron de poder impulsarse en una de las direcciones necesarias para la aproximación. Una decisión contra el reglamento. Según los procedimientos oficiales, en ese punto debían abortar la aproximación a la Estación Espacial Internacional y volver a la Tierra, pues el intento de acoplarse era demasiado arriesgado. No solo para ellos, sino también para los tripulantes de la ISS y para el propio laboratorio orbital de 100.000 millones de dólares. A la vez, Butch y Suni pensaron que darse la vuelta con tanto fallos sería igualmente peligroso. "No sé si podremos regresar a la Tierra", dijo Butch Wilmore. "De hecho, creo que probablemente no podremos". Para colmo, habían quedado por debajo de la ISS, por lo que viajaban más rápido que la estación y se estaban alejando de ella. Entonces, el Centro de Control de Misión de la NASA, y más concretamente el director de vuelo Ed Van Cise, decidió seguir adelante con el acoplamiento, en contra del manual. Héroes. "Esta gente son héroes", comenta Wilmore en la entrevista. "Los héroes se ponen el tanque, corren hacia un edificio en llamas y sacan a la gente de allí. Los héroes también pasan décadas en sus cubículos estudiando sus sistemas y conociéndolos a la perfección". "Y cuando no hay tiempo para evaluar una situación, para ir a hablar con la gente y preguntarles qué opinan, conocen tan bien su sistema que idean un plan sobre la marcha. Eso es un héroe. Y hay varios de ellos en el Control de Misión". ¿Has probado a apagarla y encenderla? Houston informó a Wilmore del plan, este soltó los mandos e, inmediatamente después, los controladores de la misión enviaron un comando a la Starliner para que reiniciara sus sistemas. Apagar y encender la nave dio resultado. Lograron recuperar los propulsores y el control de la Starliner, aunque luego falló un quinto propulsor que nunca se recuperó. Con la ayuda del Centro de Control de Misión, la nave consiguió volver al m

Los astronautas de la NASA Butch Wilmore y Suni Williams están ya en casa después de nueve meses de misión extendida en la Estación Espacial Internacional. Aunque han evitado participar en las controversias políticas que rodean su caso, Wilmore tuvo una entrevista reveladora con Ars Technica en la que explica que el fallo de la nave Starliner fue más tenso de lo que nos habían contado.
Los retrasos previos al lanzamiento. Todo estaba listo para lanzar la nave Starliner a principios de mayo. Butch y Suni habían empezado su cuarentena, una práctica habitual para reducir el riesgo de contagiar un virus o una enfermedad infecciosa a otros tripulantes de la Estación Espacial Internacional.
Sin embargo, un problema con una válvula en la etapa Centaur del cohete Atlas V y una fuga de helio en la propia Starliner retrasaron el lanzamiento durante semanas. Butch Wilmore, piloto de la nave, pidió a la NASA regresar a Houston para seguir practicando en el simulador, porque sentía que sus conocimientos ya no estaban frescos. Finalmente, despegaron el 5 de junio de 2024.
Frío a bordo de la nave. El lanzamiento de la Starliner fue suave y muy preciso. Incluso más de lo que los astronautas esperaban, ya que no requirió de las típicas correcciones de trayectoria que habían visto en el simulador o en experiencias previas como astronautas de la NASA.
Butch y Suni sintieron, en cambio, algo para lo que el simulador no los había preparado: una cabina demasiado fría. Diseñada para llevar cuatro astronautas (o hasta siete tripulantes en misiones ajenas a la NASA), la temperatura a bordo de la Starliner, con solo dos habitantes en esta primera misión de prueba, cayó por debajo de los 10 ºC, recuerda Wilmore. Ambos pasaron frío y terminaron durmiendo con sus trajes espaciales para calentarse un poco.
Empiezan a perder propulsores. Los problemas que marcarían el destino de la misión comenzaron al segundo día. Mientras se acercaba de forma autónoma a la Estación Espacial Internacional, la Starliner empezó a perder propulsores.
La nave de Boeing tiene 28 propulsores de control a reacción para maniobrar en órbita. Orientados hacia atrás, hacia adelante y en tres direcciones radiales, controlan su posición y orientación tanto para acoplarse de forma segura a un puerto de la ISS como para desorbitar, a su regreso, hacia el lugar de aterrizaje.
Una tensa aproximación a la ISS. Hubo algunos problemas con el rendimiento de los propulsores durante una prueba sin tripulación en mayo de 2022, y a Butch Wilmore le preocupaba que pudieran reaparecer. Fue justo lo que pasó.
En su aproximación final a la ISS, la nave perdió dos propulsores y Butch tuvo que tomar el control manual para mantener su trayectoria. La cosa no acabaría ahí. Con Wilmore a los mandos, la nave perdió un tercer propulsor y poco después el cuarto. En ese momento dejaron de poder impulsarse en una de las direcciones necesarias para la aproximación.
Una decisión contra el reglamento. Según los procedimientos oficiales, en ese punto debían abortar la aproximación a la Estación Espacial Internacional y volver a la Tierra, pues el intento de acoplarse era demasiado arriesgado. No solo para ellos, sino también para los tripulantes de la ISS y para el propio laboratorio orbital de 100.000 millones de dólares.
A la vez, Butch y Suni pensaron que darse la vuelta con tanto fallos sería igualmente peligroso. "No sé si podremos regresar a la Tierra", dijo Butch Wilmore. "De hecho, creo que probablemente no podremos".
Para colmo, habían quedado por debajo de la ISS, por lo que viajaban más rápido que la estación y se estaban alejando de ella. Entonces, el Centro de Control de Misión de la NASA, y más concretamente el director de vuelo Ed Van Cise, decidió seguir adelante con el acoplamiento, en contra del manual.
Héroes. "Esta gente son héroes", comenta Wilmore en la entrevista. "Los héroes se ponen el tanque, corren hacia un edificio en llamas y sacan a la gente de allí. Los héroes también pasan décadas en sus cubículos estudiando sus sistemas y conociéndolos a la perfección".
"Y cuando no hay tiempo para evaluar una situación, para ir a hablar con la gente y preguntarles qué opinan, conocen tan bien su sistema que idean un plan sobre la marcha. Eso es un héroe. Y hay varios de ellos en el Control de Misión".
¿Has probado a apagarla y encenderla? Houston informó a Wilmore del plan, este soltó los mandos e, inmediatamente después, los controladores de la misión enviaron un comando a la Starliner para que reiniciara sus sistemas.
Apagar y encender la nave dio resultado. Lograron recuperar los propulsores y el control de la Starliner, aunque luego falló un quinto propulsor que nunca se recuperó. Con la ayuda del Centro de Control de Misión, la nave consiguió volver al modo autónomo y acoplarse con la Estación Espacial Internacional.
Ahora se entiende la decisión de la NASA. Si Butch hubiera perdido el quinto propulsor mientras navegaba manualmente con cuatro menos, la nave habría quedado sin la capacidad de maniobra redundante necesaria para controlar su reentrada. Habría sido potencialmente catastrófico.
Aunque Boeing colaborase con la investigación en los meses posteriores y expresase su confianza en la Starliner, la decisión de que la nave volviera vacía y los dos tripulantes permanecieran en la ISS hasta la siguiente rotación de astronautas en una Crew Dragon de SpaceX tiene mucho sentido.
El futuro de Starliner. La nave sigue sin estar certificada para vuelos tripulados a la Estación Espacial Internacional. Boeing ha perdido 1.600 millones de dólares en su desarrollo, pero la NASA ha contratado seis vuelos y mantiene su intención de certificarla para viajes operativos a la ISS el próximo año.
Aunque las fugas de helio parecen resueltas con nuevos sellos, los fallos de propulsión siguen sin cerrarse, por lo que los ingenieros de la NASA y Boeing realizarán una serie de pruebas exhaustivas en las instalaciones de la agencia en White Sands (Nuevo México) para validar posibles modificaciones, como barreras térmicas o cambios en los pulsos de propulsión.
El próximo vuelo de la nave CST-100 Starliner a la Estación Espacial Internacional no ocurrirá hasta finales de este año o principios del que viene, según la NASA. Hace falta una nueva demostración en vuelo porque Boeing no pudo recuperar el módulo de servicio donde estaban los polémicos propulsores.
Por diseño (como ocurre con la Crew Dragon y otras naves espaciales), el módulo de servicio no está diseñado para la reentrada, y se desprende de la nave antes de volver a la Tierra. Boeing cree que los propulsores fallaron por la formación de corrosión y acumulación de humedad, y culpa a su fabricante: Aerojet Rocketdyne. Pero las pruebas se quemaron en la atmósfera poco después del regreso de la nave.
Imagen | NASA
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Uno de los astronautas de la nave Starliner ha revelado que Houston se saltó el reglamento para salvarlos: "son héroes"
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Xataka
por
Matías S. Zavia
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