Elon Musk incendia las redes: "Moriré en América. Podría ir a Marte, pero eso será parte de América"
Elon Musk dice en un mitin: "Moriré en América. Podría ir a Marte, pero eso será parte de América", desafiando el Tratado del Espacio Exterior de 1967.

Elon Musk lo ha vuelto a hacer. El magnate de Tesla y SpaceX pronunció una frase que probablemente pase a hacer historia —tal y como quiere el millonario— durante un mitin celebrado en Wisconsin: “Moriré en América. No voy a ninguna parte. Podría ir a Marte, pero eso será parte de América”.
Con este mensaje cargado de simbolismo patriótico —y su característico tono provocador—, Musk encendió las redes sociales y reabrió el debate sobre su influencia política y sus ambiciones espaciales.
El mitin, celebrado esta semana, sirvió para que Musk se presentara como un defensor de los valores estadounidenses. Otra vez. Ante una multitud entregada, aseguró que no tiene intención de abandonar el país, salvo para cumplir su viejo sueño de viajar a Marte. Eso sí, puntualizó que, incluso en ese escenario, estaría en territorio americano.
Como suele ocurrir cada vez que Musk abre la boca, la frase no tardó en viralizarse. En X (antes Twitter), su red social, miles de usuarios compartieron el clip del mitin, entre bromas, memes, elogios patrióticos y críticas por lo que algunos consideran un discurso excesivamente nacionalista. Pero esa no es la única afrenta que le achacan.
¿Se puede declarar Marte territorio americano?
La declaración de Musk ha sido interpretada por algunos como una provocación o incluso como un gesto simbólico de apropiación territorial. Sin embargo, existe un marco legal claro que limita este tipo de aspiraciones: el Tratado sobre el espacio exterior de 1967, firmado por 115 países, establece que “el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, no está sujeto a apropiaciones nacionales por reivindicación de soberanía, mediante uso u ocupación, ni por ningún otro medio”.
Aunque las palabras de Musk no violan directamente ese acuerdo —que solo vincula a gobiernos, no a individuos o empresas privadas—, su declaración resulta polémica si se interpreta como una insinuación de que Estados Unidos podría reclamar Marte como suyo, desafiando el derecho internacional.
Musk y la colonización de Marte: un sueño cada vez más real
Desde que fundó SpaceX, Musk ha defendido una visión a largo plazo que incluye la colonización de Marte. Su objetivo es establecer un asentamiento autosuficiente en el planeta rojo para garantizar la supervivencia de la humanidad como especie multiplanetaria en caso de una catástrofe en la Tierra.
Para ello, SpaceX está desarrollando Starship, el gigantesco cohete reutilizable con el que planea lanzar las primeras misiones no tripuladas a Marte a finales del año que viene. Sin embargo, a la hora de convertir ese sueño en realidad, la empresa necesitará más que tecnología: harán falta acuerdos internacionales, respaldo gubernamental y miles de personas dispuestas a no volver jamás. Y, además, el megacohete parece avanzar más despacio de lo previsto.
Trump, Musk y la bandera en Marte
Como era de esperar, Musk ya ha encontrado un aliado entusiasta en su visión espacial: su nuevo amigo Donald Trump. Durante su discurso inaugural como presidente, Trump declaró: “Estados Unidos volverá a considerarse una nación en crecimiento, que aumenta su riqueza, expande su territorio, construye sus ciudades, eleva sus expectativas y lleva su bandera a nuevos y hermosos horizontes.” Entre esos horizontes, mencionó Marte: “Perseguiremos nuestro destino manifiesto hacia las estrellas, lanzando astronautas estadounidenses para plantar la bandera de las barras y estrellas en el planeta Marte”.
Musk, presente en el acto, reaccionó con entusiasmo haciendo el gesto de los pulgares hacia arriba. Poco después, durante su intervención en el Capital One Arena, exclamó: “¿Os imagináis lo maravilloso que será que los astronautas estadounidenses planten la bandera en otro planeta por primera vez? ¡¿Qué inspirador sería eso?!”.
Las palabras de Musk no son solo una anécdota viral. En un momento en el que la carrera espacial vuelve a estar en el centro del tablero geopolítico —con China, India y EE. UU. avanzando en sus propios planes interplanetarios—, el lenguaje importa. Y que el hombre más influyente del sector privado en el espacio diga que “Marte será parte de América” no es solo una frase: muchos afirman que es una declaración de intenciones.
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