Un estudio revela que las plataformas de 'streaming' como Netflix hacen que nos acostemos antes por la noche
La investigación sostiene que nos vamos a la cama 20 minutos antes, de media, que en el año 2003.

Ahora tenemos más opciones que nunca para ver contenidos de ficción: la era dorada de las plataformas de streaming no solo no se extingue, sino que sigue en auge. Pero además de un incremento de la oferta de ficción y documentales, esta era tiene otras ventajas.
Un estudio ha revelado que las plataformas de streaming hacen que nos acostemos antes por la noche, en comparación con 20 años atrás, cuando solo existía la televisión lineal.
La investigación, llevada a cabo por expertos de la Universidad de Kansas, revela que la hora promedio de irse a la cama son las 22:14 h, cuando en 2003, la hora de acostarse era de meda las 22:36 h.
Este fenómeno es más visible cuanto más jóvenes son los espectadores. Los encuestados de entre 18 y 29 años se van a dormir incluso antes, a las 21:42 horas.
La clave está en que ahora podemos ver los contenidos a la hora que queramos, en cualquier momento del día. Al no ser necesario quedarse despierto hasta tarde para ver programas específicos, la gente se acuesta más temprano, afirman los investigadores de la Universidad de Kansas.
"Nuestros hallazgos respaldan la posibilidad de que en la era de la transmisión de vídeo en línea, las personas sean más capaces de programar sus visualizaciones en horarios que faciliten horarios de sueño saludables. Muestran que el abandono temprano de ver televisión explica el horario de dormir más temprano observado en la era del streaming", dicen los autores.
Para el estudio se encuestó a unos 200.000 adultos sobre sus hábitos a la hora de acostarse y frente a la televisión y cómo habían cambiado. Las pantallas se apagan entre 15 y 30 minutos antes en los menores de 65 años, quienes tienen más probabilidades de usar servicios de streaming que los jubilados.
Pero entre los mayores de 65 años, que todavía tienden a ver transmisiones en vivo, los investigadores encontraron que sus hábitos no habían cambiado.
"La magnitud de estos cambios fue especialmente grande entre los adultos de 18 a 29 años, quienes dejaron de ver televisión aproximadamente media hora antes durante los días laborables y 27 minutos antes los fines de semana y días festivos, en comparación con 2003", concluyen los autores.