La imagen que nunca deberías compartir antes de viajar: podría ponerte en riesgo
Las consecuencias pueden ir desde la pérdida de un vuelo hasta el robo de identidad.

Compartir cada momento de la vida en redes sociales se ha vuelto una práctica común en los últimos años. Desde la comida que se va a degustar hasta los paisajes que se visitan, todo parece digno de una publicación en Instagram. Sin embargo, hay una imagen en particular relacionada con los viajes que podría convertirse en un grave error de seguridad.
Lo que para muchos parece una simple muestra de entusiasmo por el próximo destino, para los ciberdelincuentes es una puerta de entrada a datos personales que pueden ser explotados de múltiples maneras: la tarjeta de embarque. Según recoge The New York Post, los expertos en y los viajeros más experimentados han advertido en múltiples ocasiones sobre los peligros de publicar este documento en línea.
Una tarjeta de embarque no solo indica el destino y la aerolínea. También contiene una serie de códigos y datos que pueden ser utilizados para acceder a información privada del pasajero. Entre ellos, el Registro de Nombre de Pasajero (PNR) es uno de los más sensibles. Se trata de un código alfanumérico de seis dígitos que identifica a cada viajero y almacena detalles como el número de vuelo, asiento asignado, preferencias de comida e incluso el historial de reservas.
Con solo obtener el PNR, un hacker experimentado puede modificar una reserva, cancelar un vuelo o incluso acceder a información del pasaporte del pasajero, lo que abre la puerta a delitos como el robo de identidad.
Códigos QR y de barras
Los códigos QR y de barras impresos en las tarjetas de embarque son otro punto de vulnerabilidad. Aunque para los pasajeros son solo una herramienta que agiliza los controles en aeropuertos, para los ciberdelincuentes son una fuente invaluable de datos, pues almacenan información cifrada sobre el pasajero y su vuelo.
Con la tecnología adecuada, cualquier persona que tenga acceso a una imagen de la tarjeta de embarque podría descifrarla y obtener detalles personales. Esto no solo compromete la seguridad del viajero, sino que también puede ser utilizado para rastrear hábitos de viaje y suplantar su identidad.
Así, publicar una tarjeta de embarque puede parecer inofensivo, pero las consecuencias pueden ir desde la pérdida de un vuelo hasta problemas más graves, como el robo de identidad. La mejor forma de protegerse es evitar compartir este tipo de documentos en línea y ser precavido con la información que se expone al público.
Con todo, los delincuentes pueden utilizar los datos obtenidos para acceder a cuentas de viajero frecuente y robar su programa de fidelización, las cuales pueden ser vendidas en el mercado negro o utilizadas para obtener vuelos gratuitos. Asimismo, pueden llevar a cabo fraudes financieros, como la apertura de cuentas bancarias a nombre de la víctima o la realización de compras no autorizadas.