La escena de Ghibli con la que la IA no es capaz ni de soñar
Alrededor de este 25 de marzo fuimos testigos de cómo la inteligencia artificial se adentraba un paso más en un terreno tan nuestro, tan de la humanidad y la plasticidad de su mente, como es el de la creatividad, aunque con un sinfín de matices, pues la IA, como bien sabemos, todavía no es capaz de crear como tal; pero sí que compara, combina y recrea muy bien.Y es que OpenAI lanzó una actualización de su modelo GPT-4o con capacidades avanzadas de generación de imágenes, permitiendo a los usuarios transformar fotos o crear imágenes desde cero en el estilo distintivo de Studio Ghibli, caracterizado por sus tonos pastel, detalles meticulosos y estética onírica.Una peligrosa fiebreLa fiebre comenzó cuando miles de personas, desde usuarios comunes hasta figuras públicas como el CEO de OpenAI, Sam Altman, empezaron a inundar redes sociales como X con versiones "Ghiblificadas" de fotos personales, memes icónicos e incluso eventos históricos, generando millones de vistas y reacciones.Sin embargo, el entusiasmo no ha estado exento de controversia. Hayao Miyazaki, cofundador de Studio Ghibli y figura legendaria del estudio, es conocido por su rechazo visceral hacia la IA en el arte. Un video de 2016 resurgió en redes, donde Miyazaki, al ver una demostración de animación generada por IA, la calificó como "repugnante" y un "insulto a la vida misma".Ghibli en estado puroY nosotros, o mejor dicho yo, por no hacer extensible mi opinión personal al resto del medio y compañeros, coincido con Miyazaki, y para muestra el mejor botón, una escena que la IA no se atreve ni a soñar, aunque temo que no quede demasiado para que la copie y la adapte a los designios de quien le dé la orden.Extraída de El viento se levanta, de 2013, se trata de apenas unos minutos donde una de las tomas, de apenas unos segundos, que muestra una multitud durante el Gran Terremoto de Kanto de 1923, requirió un año y tres meses de trabajo para completarse. Cada personaje en esta escena fue dibujado y animado individualmente, reflejando la obsesión por el detalle que caracteriza al estudio.Ver en NetflixPero no solo eso, porque en el resto del metraje no queda sino maravillarse por el mimo y el cariño puesto en cada trazo y en cada detalle, reflejando en cada gesto, cada mueca, tanto la extrañeza y desesperación de las gentes por un suceso de tal magnitud y ferocidad como el alivio y el agradecimiento por encontrar un rostro conocido que nos tiende una mano amiga y sincera.El artículo La escena de Ghibli con la que la IA no es capaz ni de soñar fue publicado originalmente en Andro4all.

Alrededor de este 25 de marzo fuimos testigos de cómo la inteligencia artificial se adentraba un paso más en un terreno tan nuestro, tan de la humanidad y la plasticidad de su mente, como es el de la creatividad, aunque con un sinfín de matices, pues la IA, como bien sabemos, todavía no es capaz de crear como tal; pero sí que compara, combina y recrea muy bien.
Y es que OpenAI lanzó una actualización de su modelo GPT-4o con capacidades avanzadas de generación de imágenes, permitiendo a los usuarios transformar fotos o crear imágenes desde cero en el estilo distintivo de Studio Ghibli, caracterizado por sus tonos pastel, detalles meticulosos y estética onírica.
Una peligrosa fiebre
La fiebre comenzó cuando miles de personas, desde usuarios comunes hasta figuras públicas como el CEO de OpenAI, Sam Altman, empezaron a inundar redes sociales como X con versiones "Ghiblificadas" de fotos personales, memes icónicos e incluso eventos históricos, generando millones de vistas y reacciones.
Sin embargo, el entusiasmo no ha estado exento de controversia. Hayao Miyazaki, cofundador de Studio Ghibli y figura legendaria del estudio, es conocido por su rechazo visceral hacia la IA en el arte. Un video de 2016 resurgió en redes, donde Miyazaki, al ver una demostración de animación generada por IA, la calificó como "repugnante" y un "insulto a la vida misma".
Ghibli en estado puro
Y nosotros, o mejor dicho yo, por no hacer extensible mi opinión personal al resto del medio y compañeros, coincido con Miyazaki, y para muestra el mejor botón, una escena que la IA no se atreve ni a soñar, aunque temo que no quede demasiado para que la copie y la adapte a los designios de quien le dé la orden.
Extraída de El viento se levanta, de 2013, se trata de apenas unos minutos donde una de las tomas, de apenas unos segundos, que muestra una multitud durante el Gran Terremoto de Kanto de 1923, requirió un año y tres meses de trabajo para completarse. Cada personaje en esta escena fue dibujado y animado individualmente, reflejando la obsesión por el detalle que caracteriza al estudio.
Pero no solo eso, porque en el resto del metraje no queda sino maravillarse por el mimo y el cariño puesto en cada trazo y en cada detalle, reflejando en cada gesto, cada mueca, tanto la extrañeza y desesperación de las gentes por un suceso de tal magnitud y ferocidad como el alivio y el agradecimiento por encontrar un rostro conocido que nos tiende una mano amiga y sincera.
El artículo La escena de Ghibli con la que la IA no es capaz ni de soñar fue publicado originalmente en Andro4all.